Historia de la cocaína

Químicamente se podrían decir varias cosas de ella. La más importante es que es dificilísima de dibujar, la condenada. Y, en otro orden, que es un alcaloide tropano.

A nivel farmacológico la cocaína inhibe la recaptación presináptica de neurotransmisores -¡Aquí no volváis!- que se ven obligados a okupar otra neurona. Los farmacéuticos, para tirarnos el rollo, llamamos a esto “simpáticomimético indirecto”.

La coca lleva siendo utilizada por pueblos como los Incas miles de años. Estos señores la masticaban, como un chicle, para reducir el cansancio y el dolor de las largas jornadas de trabajo. Fue uno de los primeros ejemplos de que lo natural, no siempre es bueno.

Si Freud es considerado el padre del psicoanálisis, también podría ser considerado como el padrino de la cocaína. Aunque ese título se lo quitó, a pulso, un tal Pablo Escobar. El caso es que a Freud le llegaron rumores de que la hoja de cierta planta te daba subidón y al amigo, que no se perdía una, le dio por hacer cata. Intentó tratar la adicción a la morfina (típica de la época) a un conocido a golpe de coca “Un clavo quita a otro clavo”, “será por drogas, hombre”, y así.

Además de su intento de aportación al Proyecto Hombre, Freud escribió un libro llamado `Über Coca’ que, para sorpresa de todos, no iba de conductores de uber colocados: hablaba de varios usos de la cocaína, especialmente para tratar trastornos del ánimo y ganar vitalidad (nos jodió, sabéis).

Gracias, en parte a estos estudios se popularizó su uso. Pero antes de convertirse en la reina de algunas fiestas y de dejar los baños de los after como un Belén navideño, se descubrió que la cocaína era un potente anestésico. Esto se debe a que, aparte de bloquear fosas nasales, también bloquea los canales sodio, disminuyendo su excitabilidad. Este poder anestésico ha llevado a utilizar derivados de la misma (las -cainas) como anestésicos.

A partir del Siglo XIX se extendió su uso por Estados Unidos, considerándose su adicción como poco menos que una epidemia y provocando su ilegalización.

Un farmacéutico, Pemberton, adicto a la morfina (¿Qué os tengo dicho de mangar cosas del Sigre?) intentó crear una bebida a base de cocaína para dejarla. Como era de esperar cambió un vicio por otro, aunque la jugada no salió tan mal: fue el inició de la Coca-Cola, que pronto cambiaría la coca por cafeína. Imaginaos cómo sería el calimocho de aquella época.

Los 70 fueron una fiesta continua y a la coca no paraban de invitarla a todas: se popularizó su uso gracias, en gran parte, a que se puso de moda en el mundillo del arte. Fue uno de los primeros ejemplos de que los influencers no siempre aciertan recomendando cosas. El consumo y el mercado de la cocaína dieron un subidón (nunca mejor dicho) en las siguientes décadas, y el narcotráfico se convirtió en uno de los negocios más lucrativos de la historia.

 

 

Como curiosidad de la botica española: en las farmacias, hace un siglo, se podía comprar cocaína por sólo el doble de precio que el azúcar.

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