Consejos para prácticas tuteladas (y para ti, que eres joven)

CONSEJOS PARA PRACTICAS TUTELADAS:

Sé que esperas un mundo nuevo lleno de acción, emociones, consultas farmacéuticas y casos clínicos dignos de House. Bueno. Bienvenido al maravilloso mundo de “los primeros días te vas a hartar a colocar pedidos, chaval”.

Aquí te dejo unos consejos a seguir para los meses que vienen:

-No os indignéis si el primer día no os mandan hacer un Diagrama de orbitales moleculares: asumid que de lo que habéis aprendido en carrera os hará falta un 5% y que, de lo que deberíais saber, sólo sabéis un 5% aprox.

-Los primeros días te van a tener colocando pedidos: no es que te estén explotando, es que hay que aprender dónde está todo.

-Ponte cuatro gomas en la muñeca izquierda. No hagas preguntas: cuando pase, lo sabrás.

-Los primeros días son un rollo y se os pasarán lentísimos: no os desaniméis, en cuanto empecéis a hacer cosas se os pasarán volando.

-Dispensad tranquilos: haréis las cosas mejor, no fallaréis y os ahorraréis unos cuantos cortes con el cúter.

-La información personal de los pacientes dejadla en la bata: que no salga de la farmacia.

-No os quedéis con las cosas para sacar mejor nota en el examen: quedaos con ellas porque os servirán para toda la vida.

-Sacar mejor nota en el examen de prácticas no significa ser mejor farmacéutico.

-Llevad el cúter siempre cerrado.

-No hagáis que Agatha Ruíz de la Prada se sienta orgullosa de vosotros: llevad la bata limpia. Y cerrada.

-Si el paciente dice que ese no es su medicamento, que su caja es de otro color, no os pongáis en plan digno “¿Aquí quien coño es el farmacéutico, señora?” y sacadle la marca que os pide.

-Si el paciente os dice que su caja es, por ejemplo, azul, la caja puede acabar siendo de cualquiera de los colores del mundo. Incluido, oh sorpresa, el azul.

– Muérdete la lengua: como estudiante: tendrás que aguantar cosas como “No, tú no, que estás de prácticas”, “no, tú no que eres muy joven”, “no me fío mucho, que venga tu compañero” y cosas por el estilo a las que dan ganas de soltar “si no me dejáis practicar nunca seré tan bueno como los demás”.

-Aguantad la risa: para vosotros la gonorrea faríngea puede ser un tema divertidísimo pero para el que le toque menos.

-Cuida un poco tu imagen: eres un sanitario que va a trabajar de cara al público, intenta trasmitir seguridad y confianza aunque de viernes seas un Barney de la vida.

-No trates de usted a ninguna mujer entre los 20 y los 40. Es por tu seguridad.

-Si crees que alguno de tus compañeros se ha equivocado en algo, señálaselo de manera discreta y sin afectar a su credibilidad profesional…. Joder, qué fino me ha quedado.

-Muérdete la lengua como profesional: Conchi, la vecina del cuarto, tiene más trascendencia en la farmacoterapia de tus pacientes que tú. Asúmelo, si lo ha dicho ella, lo que vayas a decir tú queda como una segunda opinión.

-Dejad vuestra ideología política en casa.

-Matiz sobre el punto anterior: si hay algún problema con los medicamentos que sea consecuencia de alguna medida (desabastecimiento, retiradas, bajadas de precio, salidas de financiación etc) , se puede explicar desde el punto de vista profesional, sin entrar en opiniones personales.

-En caso de duda, consulta a tu farmacéutico: no sueltes cosas como “Ni puta idea, oiga”.

-Si un paciente os suelta alguna bordería (hay gente que es así, no vivimos en Disney), os aguantáis. Ahorraos el desenfundar el cúter a grito de “eso no me lo dices en la calle”: una bata conlleva una responsabilidad. O algo así.

-Si algún paciente os pide información sobre un medicamento no se refiere, oh sorpresa, al mecanismo de acción. Ya sé que en las facultades no os han enseñado la décima parte de lo que deberíais saber pero disimulad, o algo.

-Dejad el punto SIGRE quietecito, so yonkis.

-Si el paciente pronuncia mal el nombre de un medicamento no os riáis de él. Ya sé que después de 5 años encerrados en la facultad se os habrá olvidado, pero no todo el mundo estudia farmacia.

-Si el paciente no se entera de nada, se lo repetís 500 veces si hace falta. Las palabras paciente y paciencia no se parecen tanto por casualidad.

-Habrá pacientes que se pasen vuestra opinión por el arco del triunfo: no os preocupéis. Suelen hacerlo con la opinión de todos los sanitarios, hay gente que sólo aprende cuando se lleva un susto.

-TODO el mundo miente.

-Evitad frases como “Eso que toma es muy raro”, “Ay pobre”, “¿Le queda mucho?” o «Así empezó mi abuela, que en paz descanse»

-Si el paciente dice “pastilla” se puede estar refiriendo a cápsulas, comprimidos, supositorios, cremas, un termómetro o un señor que pasa por ahí.

-Por último (y no por ello menos publicidad): lee el libro «Esta farmacia es una cruz». Sirve de manual de autoayuda para entender lo que es empezar a trabajar en una farmacia.

Último y más importante: ser farmacéutico es algo más que una profesión (de hecho, son varias en una), y una farmacia es una fuente inagotable de conocimientos tanto profesionales como personales y de anécdotas de todo tipo, no dejéis pasar oportunidad.

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